viernes

Take a risk
El mundo a nuestro alrededor se mueve y nosotros nos refugiamos en nuestro interior en busca de protección, siempre apostando al modo seguro, pero ¿no es aburrido vivir siempre tan seguro? Tan seguro de que nada va a pasar, atascados en el mismo principio y el mismo final, en la misma historia interminable... ¿No sería bueno, de vez en cuando, dejar de vivir tan seguros de todo y arriesgarse a algo nuevo que quizás resulte más emocionante? ¿No sería bueno salir de nuestros refugios y ser parte del movimiento del mundo? La respuesta la tiene cada uno. Sólo hay que animarse a encontrarla, arriesgarse a dar un paso adelante por más que no sepamos qué nos espera... Porque a fin de cuentas, es eso lo que hace tan emocionante el camino ¿O no?
"Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció en el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido."
Maldita rutina
Se despertó a las siete treinta de la mañana con el ensordecedor sonido del despertador pegado a su oído. Se levantó de un salto de su cama y se fue a bañar. Tomó una ducha rápida, ya que siempre llegaba tarde y hoy quería romper la rutina. Se puso la ropa que había elegido tan delicadamente la noche anterior.
Empezó a sentirse extraña, pero pensó que sólo era ese sueño que no podía recordar del todo. Arregló su pelo, se maquilló -solo un poco, no quería dar una mala impresión- y estaba dispuesta a salir, cuando recuerdos cada vez mas nítidos sobre su sueño la invadieron. No les prestó mucha atención porque estaba segura (o aunque sea trataba de convencerse a ella misma) de que no era capaz de hacer algo así. Además, en la oficina nadie iba a notar lo que había pasado, si es que había pasado en realidad. No conocía a ninguna especie de psíquico o algo así que pudiera adivinar a qué se debía su comportamiento tan extraño. No tenía muchos amigos que la conocieran lo suficiente como para someterla a una especie de interrogatorio tratando de averiguar lo que pasaba. Además, había sido sólo un sueño ¿O no?...
Abrió a la puerta y se dirigió al trabajo, ahuyentando todos esos pensamientos retorcidos.
Siempre llegaba tarde, y hoy quería romper la rutina.
Life can be as sweet as you make it...
Tratando de escapar, tropezó con el mismo suelo. Apenada por no saber su destino, volvió sobre sus pasos. Su valentía, se acobardó a un costado del camino. Todas sus emociones se alborotaron por llegar a la meta de una carrera sin fin. La soledad iba ganando. La tristeza, siempre competitiva, intentaba quitarle el primer lugar. Así era su vida; correr sin una razón siquiera, correr y ver una meta inalcanzable que, con cada paso, se alejaba más. Esforzarse para llegar a nada. Mantener el último hilo de esperanza sin cortarse, por más débil que sea. Esperar a alguien que la ayude, que la salve de esa pesadilla, alguien que parecía nunca llegar. Su mente estaba en blanco, nada podía pensar. Cayó rendida al suelo. Giró su cabeza y vió una luz que invadió todo el lugar. La carrera había terminado.
Despertó de su pesadilla, aún un poco asustada, y de a poco una sonrisa se fue dibujando en su cara al verlo durmiendo a su lado. Al ver que todo había sido solo un sueño.
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-I love you.

-I love you too.
-Still?
-Always.
Rainbow
De repente, una tormenta en mi cabeza. Varias lágrimas ruedan por mis mejillas sin razón aparente. En algunas ocasiones, he llorado a cántaros. Otras, solo dos o tres pobres lágrimas. Siempre es igual; mi cabeza gacha y mi pelo cubriendo mi rostro intentando ocultar mi tristeza inentendible, aunque sin éxito, pues es imposible ocultarla. Esta vez, alguien se me acerca, me pregunta qué me pasa con una voz intrigada y cierto aire a timidez. Me parece un sonido familiar, pero no le contesto, no tengo ánimos para hablarle a nadie. Se me acerca aún más, vuelve a preguntar -ahora más seguro- y yo muevo la cabeza de un lado al otro en señal de negación, como si ahorrar palabras me hiciera sentir mejor. El extraño con voz familiar saca mi pelo de mi rostro. Yo, levanto la cabeza y lo miro a los ojos. Instantáneamente, una sonrisa se dibuja en mis labios. Desperté con una tormenta en mi cabeza, ahora, sale el sol.
Por fin un arcoiris le pone color a mi vida.