Maldita rutina
Se despertó a las siete treinta de la mañana con el ensordecedor sonido del despertador pegado a su oído. Se levantó de un salto de su cama y se fue a bañar. Tomó una ducha rápida, ya que siempre llegaba tarde y hoy quería romper la rutina. Se puso la ropa que había elegido tan delicadamente la noche anterior.
Empezó a sentirse extraña, pero pensó que sólo era ese sueño que no podía recordar del todo. Arregló su pelo, se maquilló -solo un poco, no quería dar una mala impresión- y estaba dispuesta a salir, cuando recuerdos cada vez mas nítidos sobre su sueño la invadieron. No les prestó mucha atención porque estaba segura (o aunque sea trataba de convencerse a ella misma) de que no era capaz de hacer algo así. Además, en la oficina nadie iba a notar lo que había pasado, si es que había pasado en realidad. No conocía a ninguna especie de psíquico o algo así que pudiera adivinar a qué se debía su comportamiento tan extraño. No tenía muchos amigos que la conocieran lo suficiente como para someterla a una especie de interrogatorio tratando de averiguar lo que pasaba. Además, había sido sólo un sueño ¿O no?...
Abrió a la puerta y se dirigió al trabajo, ahuyentando todos esos pensamientos retorcidos.
Siempre llegaba tarde, y hoy quería romper la rutina.
viernes
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