Rainbow
De repente, una tormenta en mi cabeza. Varias lágrimas ruedan por mis mejillas sin razón aparente. En algunas ocasiones, he llorado a cántaros. Otras, solo dos o tres pobres lágrimas. Siempre es igual; mi cabeza gacha y mi pelo cubriendo mi rostro intentando ocultar mi tristeza inentendible, aunque sin éxito, pues es imposible ocultarla. Esta vez, alguien se me acerca, me pregunta qué me pasa con una voz intrigada y cierto aire a timidez. Me parece un sonido familiar, pero no le contesto, no tengo ánimos para hablarle a nadie. Se me acerca aún más, vuelve a preguntar -ahora más seguro- y yo muevo la cabeza de un lado al otro en señal de negación, como si ahorrar palabras me hiciera sentir mejor. El extraño con voz familiar saca mi pelo de mi rostro. Yo, levanto la cabeza y lo miro a los ojos. Instantáneamente, una sonrisa se dibuja en mis labios. Desperté con una tormenta en mi cabeza, ahora, sale el sol. Por fin un arcoiris le pone color a mi vida.
viernes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario