Necesito escribir. Pero no me sale nada, aunque pensándolo bien, escribir no es 'que quede lindo' es plasmar los sentimientos en un papel -o en este caso, en la computadora-. Así que, acá voy. Cof cof.
Es tan triste pensar que hay cosas que no se pueden cambiar, cosas que el tiempo no puede revertir, y que hay algunas lastimaduras tan profundas que sin importar el remedio que nos receten, nunca terminan de curarse... Pensar que hay cosas que deseas con todo tu corazón que nunca hubieran pasado, pero pasaron. Y ahora ya está. Ya está porque el tiempo es como es y si no quiere volver para atrás, no vuelve. Es así, no queda otra.
Ojalá quedara otra. Sería todo tan sencillo, o por lo menos un poco menos difícil. En momentos como estos no sé nada, nada de nada. Mi cabeza se vuelve loca de dar tantas vueltas sobre lo mismo, tratando de encontrar razones, culpables. Cómo si eso fuera a cambiar algo. Da vueltas. Vueltas y vueltas. Vueltas, tratando de rescatar esos recuerdos enterrados que quiero volver a tener presentes. Esos recuerdos, los que me sacaban una sonrisa. Esos recuerdos.
No, basta. No quiero pensar más. Si pienso me enrosco con lo mismo y la única respuesta que encuentro es: ya no está (por lo menos no de la misma forma en la que estaba antes, siempre). Y mas que respuesta, es una pregunta: ¿por qué? El famoso '¿por qué a mi?'.
Y, la verdad, nadie sabe por qué a vos. Nadie. Capaz Dios, si existe en algún lado, de alguna forma. Capaz él lo sabe. Pero ¿quién sabe? Nadie. El tiempo no da vueltas como vos, no revuelve el pasado. El tiempo que pasó, para el tiempo, ya pasó. No, no va a volver atrás. Enojate con el tiempo, capaz sea el culpable, pero ¿de qué sirve?
Claro, de nada.























