lunes

Tercer año
Extrañé ese edificio como la peor, a mis compañeros, a los profesores y hasta a los detestables preceptores que taladran los oídos ajenos con sus voces celestiales. Un coro de ángeles. Primer día: bárbaro. Ella chocha con el comienzo de un nuevo año de estudio, he aquí la aparición de los protones, electrones y los ositos con hepatitis (véase: hepatositos). Biología, dos puntos, te odio. Sin contar eso, sigo como una nena de seis años empezando primer grado. Hay que admitir que extrañaba escribir la fecha ocho veces por día -y preguntarla cada vez- copiar cosas del pizarrón sin siquiera entenderlas y a esos benditos números que me acompañan siempre unos meses más, divinos...
No cabe duda de que encantaría seguir escribiendo, pero mejor me retiro a mis aposentos, porque mañana me tengo que levantar a las seis y pico, adivinen por qué. Eso sí que no lo extraño.

Mosquitos: los odio casi tanto como a Biología.

No hay comentarios:

Publicar un comentario