martes

Pon esa cosa horrorosa ahí o verás (bom, bom, bom)
"Dale, Dani. Levantate que se hace tarde"
. Abro los ojos lo mejor que puedo, miro el reloj; seis y cincuenta y siete. Mamá y la hora... Un rato más no le hace mal a nadie. Segunda vez que me levanto -en la misma mañana-, miro el reloj; siete y monedas. Ahora sí, a levantarse. Que la pollera, que la chomba, que no encuentro el suéter (¡Mamaaaaaaaaaaaa! ¡Buscame el suéteeeeeer!). Y con su magia de mamá lo encuentra. Menos mal, me estaba congelando. Lavate los dientes y desayuná, dale que llegás tarde. Unos minutos más y ya estaba en la esquina del colegio. "Voy a encargar las fotocopias". ¿Para qué? Llego tarde; cara de mátenme. Encima hoy salgo como a las tres, help. Inglés x2. Recreo uno. Historia sin hacer nada. Recreo dos. Lengua y otra vez el constante debate con la profesora "¿Por qué me contestás así? No tenés por qué hacerlo, no sé por qué te ponés nerviosa". Se sobreentiende que le hablé lo más tranquilamente, y nunca le contesté mal. Recreo tres; "¿Podemos bajar?" "No". "Pero hoy nos quedamos como hasta las tres, queremos comer algo". "Bueno, pero no se puede bajar". Que se chupen un limón, menos mal que compré un alfajor antes. De vuelta en el aula a Diego se le ocurre hablar, qué raro. Nosotros, como buenos quejosos que somos, empezamos con los reclamos (la profesora de catequesis mirando la situación queriéndose ir a... A cualquier lugar menos el aula). Tanto hablar uno encima del otro que Diego se cansó y se fue. Seguimos hablando con la polaca y, riéndose, fue a buscar al rector. Supuestamente van a poner una especie de comedor en el aula del quinto piso, la misma que se usa para la clase de plástica, sí. De ahí a que lo hagan... Pero bueno, por lo menos se hacen los interesados. Los cinco minutos que quedaron de la hora fueron escuchar a la polaca diciendo que nos hizo un cuestionario "con mucho amor" y que lo vamos a tratar de resolver la próxima clase. Biología; hoy no me cayó mal, se ve que entendí. Geografía; Patricio sucks. Conversation (¡ojo!), los gritos de Leo dan miedo, pero también tiene razón, encima que nadie entiende se ponen a hablar encima. Y así terminó el día escolar.

En la esquina del colegio nuevamente; (por teléfono) "Má, ¿puedo ir a comer a lo de Nicu?". Se le dá por aparecer a Lilás, una amiga de mi ex colegio -la última vez que la ví fue en séptimo grado-. La abracé y el celular casi sale volando. Mamá en el teléfono; "¿Qué pasó? ¿Qué pasó?". Le explico quién está al lado mío y me grita su típico "Aaaaaaaaaaaaaaaaaay", manda un slaudo, corto. Fue tan, pero tan raro volver al pasado así. Recordar todo eso que ya se me estaba borrrando... Fue raro, pero qué lindo.

Casa de Nicu, con Shimi. Hablar de todo y nada. Del buen al mal humor en dos segundos. "¿Vas a free?" NI EN PEDO. Casita, hola. Y aquí estoy, como pormetí. Escribiendo en esta especie de diario. Fue un día normal pero rescato esa vuelta repentina al pasado que tanto me gustó. Ah, y ojalá que el rector cumpla.

¿Cómo se dice "disparar" en árabe? Ahí va la bala ¿Y ametralladora? Ahí va la balabalabalabala.

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