Sigo creyendo que para todo hay un por qué, que las cosas no pasan porque sí y que todos somos parte de un destino del cual no podemos escapar, al cual estamos atados de por vida. Quizás a veces parezca algo injusto ese destino al cual Dios nos ató, pero creo -y me gusta creer- que después de lo malo siempre viene algo mil veces mejor. Me gusta pensar que todo lo negativo que pasa es un "castigo" por algo que hicimos en nuestro pasado, pero a pesar de todos los tropiezos, todos nos merecemos un final feliz. Hay que dejarlo ser, no forzar nada, que pase lo que tenga que pasar. Ser buena persona, que todo llega a su debido momento. Y cuando llegue, van a estar agradecidos de todas las piedras del camino que los ayudaron a llegar hasta ahí, su propio final feliz.
miércoles
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